
Parte de la belleza del niño consiste en la falta de un mañana, todo lo vive en este instante y sin conflictos acerca del futuro.
La niñez la comienzas a perder cuando comienzas a pensar en el mañana. Dejas de vivir en completo asombro, para comenzar a vivir en una gran tristeza y agonia, que viene del saber desde lo más profundo de ti que el mañana no llegará, pero sin embargo haces planes, construyes castillos en el aire y dices:
tu amor hasta la muerte,
tu amor hasta la muerte,
Tu vida se convierte en una ambición de alcanzar tu sueños, tus fantasias, pero tarde o temprano te das cuenta que lo más bello de ti lo has perdido.... tu juventud, tu belleza, tu inteligencia y todo se ha perdido con el sueño del mañana con esa falsa promesa que te has hecho.
La verdadera felicidad solo es posible viviendo en el eterno ahora, el pasado y el futuro son espejismos de la mente, son trampas que el ego ha creado para hacerte perder este momento, para robarte, tu libertad de vivir aquí y ahora.
El mañana nunca llega, miles de seres han esperado mil y una cosas, la resolución de todos sus problemas, la venida del profeta, el fin del mundo, pero sin embargo mueren sin ver el mañana, solo aquel que es sabio vive el momento intensamente, se entrega totalmente, simplemente porque sabe que este momento no volverá, es imposible que se repita.
El hombre sabio mira siempre lo inevitable, lo inevitable es que este momento no volverá, por esta razón aprovecha su vigor, su inteligencia, su claridad mental con un solo propósito, el de ir más allá de la mente, el de ir más allá de las apariencias, el de eliminar todo los aspectos negativos de su interior aquí y ahora
El presente es la única realidad que existe. La felicidad está en tus manos, vive el presente y has que tu luz brille.


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